Fundación Ortopédica “Memoria y Olvido”

Sean bienvenidos a esta gloriosa sección de MUNDO RANCIO que quiere servir de altavoz de la noble y responsable Fundación Ortopédica “Memoria y Olvido” (FORMOL) desde la que se quiere reivindicar, según convenga, el recuerdo o el olvido de los acontecimientos más notables, gloriosos e infames de la metafísica historia nacional.

He aquí nuestro decálogo ideológico:

1. Si te he visto no me acuerdo.

2. No hay dos sin tres.

3. Ni pa ti ni pa mí.

4. De cuatro me llevo cinco.

5. Si yo esto, tú aquello.

6. Dos no discuten si uno no quiere.

7. La culpa es siempre tuya.

8. No me busques que me encuentras.

9. Que si quieres arroz Catalina.

10. Mi cuerpo pide tierra.

Estos principios constituyen los dogmas eternos que vertebran el noble solar nacional, sobre el que se erige la gran misión metafísica del pueblo hispánico. Los ciudadrealengos, como antiguos legatarios de la primitiva y constitutiva dignidad monárquica y sacroimperial, tienen la responsabilidad de velar estrechamente por la rectitud de ese mandato regio, que no es otro que el reflejo especular de una misión ulterior de orden metafísico e incognoscible para el humano. Así pues, el ciudadrealengo, como preeminente representante del pueblo hispano, precisa más que ningún otro el pastoreo por parte de espíritus notables, autárquicos y absolutos que sepan interpretar los designios ultraterrenos y conducir al pueblo semoviente hacia la parusía metapolítica a la que está llamado. Por ello entiende, comprende, asume e implora con orgullo y dignidad cualquier tipo de sumisión que favorezca la consecución de aquella función salvífica trascendente. De ahí y por ello, considera inexorable mantener la Memoria de los hechos conducentes a semejante fin y desterrar al Olvido cualquier contigencia material de orden político, económico o cultural que pervierta el destino del elegido pueblo hispánico.

Cuantos estamos en FORMOL sabemos que el estado natural del pueblo hispánico es la adhesión incondicional al líder superior sin el cual no es posible alcanzar la perfección que otorga el estado de subordinación y plebeyez al que aspira cualquier persona que quiera estar en FORMOL.

Quienes estamos en FORMOL sabemos que sólo somos parte imperfecta y ortopédica de un Cuerpo orgánico y de un Todo metafísico superior, a cuyo tacto aspiramos siempre elongando nuestro brazo diestro hacia las estrellas, elevando nuestro rostro hacia el sol.