LA PILAREVA: ZAMORMASIA Y ZAMORMAXISMO

agosto 3, 2019 | Deje usted un comentario

La Diarquía recién instaurada en nuestra muy noble y muy leal Ciudad Real tiene ya su primer análisis en la forma de siempre bien sazonada crónica de nuestro más aventajado cronista, Sr. Don Gudisalvo Lucero.

Un prodigio sobrenatural acontece ahora en esta noble y atribulada villa. Trátase de una suerte de plasmodesmo sobrevenido entre los cuerpos de dos próceres villarrealitas: Doña Pilar Zamora y Doña Eva María Masías, quienes juntas y revueltas, con el único propósito de repartirse la regiduría de Villarreal, han resuelto amalgamarse en una única masa isomorfa de nombre Pilareva. La resulta ha sido un extravagante cuerpo de dos testas. El gremio científico del orbe ha puesto su lupa en este portento monstruoso bautizando tal metamorfosis como “síndrome de zamormasia”, en honor a las dos féminas que han engendrado tan estrambótico suceso. En el planisferio del intelecto, esta coalición de conveniencia, ha ocasionado asimismo una nueva corriente de pensamiento político que el mentidero y los plumillas, con no poco pitorreo, han convenido en llamar “zamormaxismo”, pues el engendro ideológico resultante tiene su intríngulis, dado que sus postulados son una especie de socialismo liberal, con volátiles principios y praxis hartamente antagónica.

El populacho displicente, haciendo suyo el dicho popular de “un solo pensante alumbra ideas brillantes, dos a la vez, el mundo al revés”, colige con sus cortas entendederas que este batiburrillo político está condenado irremediablemente a ser un sindiós. Los más cerriles cruzan los dedos, se muestran desconfiados y temerosos ante la presencia bicéfala porque le atribuyen influjos cuasi demoniacos. Ya sentenciaba certeramente Críspulo el Viejo en su opúsculo “Ética de los imposibles” que “la superstición es la metafísica de los iletrados”.
Los más agoreros sentencian que pronto veremos deambular a la una portando entre sus manos la testa decapitada de la otra. Está por ver quién habrá de ser la superviviente de tan siniestro augurio.
Aunque extravagante, este fenómeno simbiótico no está siendo singular. Así lo tiene acreditado Arhat Abzhanov, el eximio biólogo de la Universidad de Chicago -archiconocido mundialmente por engendrar embriones de pollo con faz de dinosaurio- que indica que: “muchos organismos bicéfalos, no detentan una óptima tasa de sobrevivencia. Es normal que fenezcan en la etapa embrionaria e insólito que alcancen la edad adulta”. Malas noticias entonces para la Pilareva; las dos hembras, con su ligazón anti natura, han provocado inconscientemente acortar su excelsas vidas. El científico sin parangón, que utilita como cobayas a incautos polluelos, achaca la proliferación de estos prodigios anormales al indubitado cambio climático teniendo comprobado que: “si el oraje sobrepasa los 30 grados centígrados, la pollazón tendrá una mayor tasa de anormalidades, incluyéndose entre ellas dos prominentes molleras” Sucesos éstos tan extraños, que coadyuvan a entender que la madre naturaleza siempre devuelve multiplicado por mil todo el mal irremediable que le causamos. Constátase la catastrófica realidad climática con el hecho de que sucesos de similar índole están proliferando en toda la geografía de La Mancha Castellana. La bicefalia es una tendencia irreversible Dios mediante.
En el mundo animal estos fenómenos han sido harto frecuentes. Así tenemos noticias en la antigüedad de la Hidra de Lerna con sus nueve cabezas y de Bicéfalo (llamado erróneamente Bucéfalo por los historiógrafos) el indómito caballo del conquistador macedonio Alejandro Magno, al que debe achacarse todo el mérito de sus épicas conquistas. El relincho dual y cacofónico del equino, causaba tanto terror en los ejércitos enemigos que éstos huían despavoridos haciéndole ganar así todas sus contiendas.
Empero, en seres humanos, proliferaban también estos prodigios en la otrora América Imperial, a causa de la exuberancia concupiscente de sus aborígenes y de su insana inclinación por las relaciones endogámicas. En la Patagonia argentina está acreditado que existió un gigante de dos cabezas. Fue descubierto por Magallanes cuando intentaba descubrir un estrecho que le diera acrisolada fama. Llamáronle al monstruo Patagón, debido al tamaño desmesurado de sus pinrreles. En la altiplanicie mexicana sabemos también de la existencia de un portento andante: Pascual Piñón, una criatura demoníaca que era la pesadilla de los párvulos y causa principal de su incontinencia urinaria. Pascual Piñón proyectaba la otra mollera adyacente (de mote María debido a sus rasgos femeninos) sobre el borde superior de su frente, de igual modo que un minero porta su lámpara. Y en un entorno más cercano, se puede citar como precedente de la política local el caso de Don José Luis Valverde y Don Luis José Velarde, candidatos siameses por el partido Comunión atávica quienes han sido consultados privadamente por las nuevas regidoras capitalinas.

Antaño, estos seres humanos monstruosos, eran fácil carnaza, atracción y reclamo de las barracas de feria. Ahora, en los tiempos modernos tan disolutos que padecemos, estos fenómenos aberrantes pueden gozar incluso de auctoritas ocupando poltronas políticas bien remuneradas aunque para ello deban seguir padeciendo la rechifla del vulgo.

 


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