Un anarcojoven, armado con una patata, causa terror entre los manifestantes.

octubre 31, 2011 | 2 comentario

Hace unos días tenía lugar en nuestra simpática ciudad una amable manifestación de veteranos ciudadanos en la que mostraban su apoyo incondicional al Gobierno Regional para que éste siga colaborando en el sostenimiento de las Casas de Ancianos, en las que pasan sus días dorados los miembros más provectos de nuestra sociedad, y en las que aguardan la llegada del postrer punto.

La manifestación de apoyo a la institución regional no hubiera supuesto mayor trascendencia de no ser por la aparición de un joven en cuya voluntad parecía ser la de que aquel cívico evento acabara en tragedia.

Efectivamente, el joven poeta moderno Marcelino Estrambote, más conocido en el mundillo clandestino como Ivancito “el pardal”, volvía a su casa después de una aciaga noche en la que había participado en un torneo dialéctico con no se sabe bien qué banda facinerosa de la ciudad, a consecuencia de todo lo cual recibió, en pago a ciertos triunfos cosechados con los melendas, una patata. Parece que entre los de su especie social, la patata es un elemento telúrico que simboliza lo oculto y subterráneo, y a quien la porta, se le tiene por lo más granado de la violencia contextual. Así pues, proclamado prócer del clan, le fue entregado el testigo de su liderato y con tal satisfacción parece que se dirigía a su hogar donde tenía la intención de tomarse una taza de eko con perrunas.

Estampa del momento en el que el portador del anarcotubérculo se introduce en grupo manifestante

Próximo en su trayecto a la manifestación ya manifestada más arriba, un agente de nuestra disciplinada guardia urbana procedió a tomar todas las precauciones que indica el manual. Y así, acercándose al individuo protagónico, y observando que en su mano portaba un objeto no identificado, pero cuya apariencia, según el manual, aconseja la toma de extremas prevenciones, acercóse al transeúnte, le ordenó parar, identificarse, y satisfacer ciertas preguntas cuya satisafacción resultó imposible por la aceleración y abundante celo del guarda urbano. A él pronto se anexionaron otros dos, siento en total tres, con la finalidad de que la ejecución de la responsabilidad policial fuera más eficaz y económica. La proximidad y pluralidad de agentes permitió resolver fácilmente aquella confusión, pues la cercanía de los agentes ayudó a identificar la naturaleza tuberculosa de aquel objeto, protoestimado como arma arrojadiza y violenta por la guarnición policial. Deshechos los recelos, disueltos los termores y disipadas las prevenciones ejecutorias, la gendarmería abrió paso al joven inocente, animándole a que se fuera lo más rápidamente posible, pues el público manifestante era quien había temido originariamente por su integridad al ver al joven aproximarse asintóticamente al grupo con la aparente intención de arrojarles aquel adminículo tenido por arma explosiva del que sólo ahora era posible confirmar su naturaleza solanácea. El joven así apercibidio hizo caso omiso al consejo policial y continuó cívicamente observando el trasncurso de aquel entretenido y matutino evento social.

Toda la confusión quedó en susto infundado, lo que evidencia la prevención y diligencia de nuestros agentes urbanos. Aún así, es imperativo prevenir a nuestra ciudadanía para evitar disgustos y sinsabores futuros, de modo que si transitan por las calles de nuestra amable ciudad transportando algún tipo de producto hortícola, tomen buenas prevenciones, pues cualquier convecino podría alertar a la guardia urbana si ve aproximarse a un semejante o allegado, portando en la mano una berenjea, un calabación o hasta una bolsa de pipas de calabaza. En todos estos casos y en cualesquiera otros aún no imaginados, las ordenanzas municipales son bien claras, pues su sabia redacción ha definido como objeto de aplicación -citamos literalmente-: “cualquier cosa o persona según convenga al ente gubernativo, pudiendo ser que cualesquiera otros casos y acciones semejantes pudieran, no sólo no constituir ilícito alguno, sino más bien al contrario y de manera pedagógica ser reconocidos como actos ejemplares“.


Comments

2 cartas al director hasta ahora

  1. El Consistorio de Ciudad Real contratará al ‘Equipo A’ para acabar con las mafias ciudadanas : MUNDO RANCIO on noviembre 2, 2011 14:13

    […] Un anarcojoven, armado con una patata, causa terror entre los manifestantes. […]

  2. Kaytxar on noviembre 4, 2011 19:22

    ¿Este luctuoso suceso ha servido de inspiración a nuestro Ivancito?
    Espero poder leer por aqui unas lineas suyas

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