Entrega nº 17. “Extrañado y cansado, pensó Cazuelas…”

abril 30, 2011 | Deje usted un comentario

Extrañado y cansado, pensó Cazuelas que la lectura –aunque Gal Esquinas no lo sospechara– ya era un ejercicio solitario que no precisa acentuar esa condición y tampoco ese mandato. El que lee, salvo en la edad escolar, no precisa de tal imperativo. Igual que esa definición de ‘una ciudad que sólo es real’ y no otra cosa, explicita una impotencia y una limitación. ‘Sólo es real’, prolonga algo así como: ‘sólo es lo que es’; pero en todo caso esa segunda parte del texto descifrado señala un sitio o un lugar, como un enclave especial o privilegiado.

Que más da leer en ese sitio o en otro lugar, si al final el libro te desplazará fuera de tu asiento originario. Pero todo ello no dejaba de ser una inconsecuencia más de la madrugada orlada por lejanos ecos de villancicos y de risas sordas de algunos borrachos felices y de paseantes jaraneros afortunados con algún pellizco de la inefable ‘Pedrea’. ¿Cómo aceptar el interés de Gal Esquinas por los libros y por la lectura?; si era sabido de todos su enorme desdén por la letra impresa.

Cazuela comprendió sus desvaríos, guardó el ‘Scrable’ de su hijo y decidió olvidar el caso de Gal Esquinas cuyo cadáver era aún velado por una luz fría, quieta y azulada. Luz vacilante e indecisa que impedía en su reflejo, la solución de un falso jeroglífico anotado en un tarjetón navideño de muy buena calidad, que cayó sobre un cesto de papeles viejos. (Continuará).


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