Entrega nº 14. “Ese fue el sueño que despertó el café con leche”

abril 28, 2011 | Deje usted un comentario

Ese fue el sueño que despertó el café con leche y el eco de los niños en directo, que repetían parte de los duelos numéricos de esa noche, por ver donde caía la bola del premio. Cazuela no tenía premio, sólo una obsesión para la cual no estaba dotado: no era un lingüista y se atenazaba con las palabras y sus sentidos deslizantes. Ojalá hubiera sido un ludolingüista como Serra y hubiera sabido otear algún significado añadido. Por eso el esquema del sueño, que siempre es una obsesión pautada, se repetía en la vigilia. y se vio el juez, descomponiendo y reordenando mentalmente las letras de Ciudad, para obtener palabras sin sentido –o con un sentido oculto hasta en los diccionarios– Acidud, Udicad, Diacud, Duacid, Daucid, Daicud, Duicad…De todas las posibilidades, y tras varios largos minutos de combinaciones, Cazuela sólo obtuvo dos equivalencias válidas y posibles: ‘Acudid’ y ‘Cuidad’. Pero ¿a donde había que acudir o qué habría que cuidar?, según el texto de Gal Esquinas. Porque de ese descubrimiento, que empujaba bien a una búsqueda, bien a un cuidado, lo que venía detrás no facilitaba las cosas. (Continuará)


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