Conferencia sobre Economía Rancia

marzo 6, 2010 | Deje usted un comentario

“El capitalismo es el régimen natural de los países comunistas”

El Dr. Fernández Aldana es analista rancio de política internacional. Hace poco estuvo en Ciudad Real para hablar de los movimientos antiglobalización y de asuntos de política internacional.

¿Cómo se siente un antiglobalización en este mundo globalizado?

El aperturismo no ha sido nunca un mecanismo beneficioso para los pueblos. Excepto en dos circunstancias: el colonialismo y los viajes que nuestra burguesía hace al extranjero para tomar vacaciones. Por lo general, los pueblos son mejores cuanto más cerrados están en sí mismos. Así pues, la modernamente llamada globalización es un perjuicio insano para nuestro bienestar social.

¿Qué tiene de malo el movimiento globalizador? O, sobre todo, ¿qué tiene de malo lo que nos han vendido como bueno?

Ya lo he dicho. Todo dinamismo social, todo aperturismo, toda mezcla heterodoxa de culturas es nociva para la riqueza social de nuestros pueblos. El aperturismo ha posibilitado a nuetras clases más modestas su libre movimiento mundial, lo que ha supuesto la desatención de sus puestos de trabajo y el conocimiento de culturas y pareceres que vulneran el poder que la sociedad elevada y burguesa debe ejercer sobre la masa popular. Así pues, que los estratos sociales salgan de sus rediles debe contemplarse como un peligro para el equilibrio social.

¿Qué esconde el movimiento globalizado?

Sus preguntas resultan bastante impertinentes y repetitivas. También he contestado esta pregunta. La globalización no esconde nada, joven. Todo en ella está bien a las claras. Si queremos mantener el orden social y evitar cualquier conflicto entre clases, es preciso tender a una globalización de quienes más tienen. Ello por dos razones básicas. Sólo las clases elevadas disponen de la educación suficiente para moverse con corrección por el globo terráqueo; sólo ellas pueden filtrar los nocivos influjos de las modernas civilizaciones occidentales, que tanto daño hacen a nuetros valores eternos. Y por otro lado, porque sólo estas clases elevadas disponen de los recursos suficientes como para cincunrodear el globo a su antojo. No entiendo cómo los miembros de las subclases sociales podrían hacer lo  mismo. Por ello le digo que este ideario global está bien a las claras expuesto y no tiene nada que ocultar.

Usted ha dicho alguna vez que tenemos que sacarnos de la cabeza la idea “idílica” de la Unión Europea como un agente comprometido con la justicia…

Usted se confunde. Jamás he manfiestado tal cosa. La justicia es la que tiene que ser según los casos y según convenga. Esa idea de que la justicia debe ser universal y garantizada de forma general es fruto de ciertas alaracas hoy por suerte superadas. La extensión de la justicia a todos los rincones sociales es un atentado contra el mismo orden social. Si el hombre arriesgado y emprendedor tuviera que ser juzgado por los efectos de aquellos actos que van encaminados a generar industria y comercio, el bienestar social no tendría lugar. Yo propongo el principio universal de “Justicia conveniente”, es decir, el de aplicar la Ley según convenga o no al interés particular de quien más hace por fomentar la riqueza propia, ya que ésta a la larga puede generar confort social.

Algo semejante ha pasado en ocasiones con la OTAN, ¿no? Sobre todo cuando miró para otro lado con Irak.

Lo que ustedes llaman OTAN es un órgano obsoleto. Nuestro parecer es que se hace imprescindible la fragmentación de Europa en sus cuatro bloques equilibradores: el Imperio Alemán, el Imperio Austrohúngaro; el Imperio Ruso; y el Imperio Otomano. Sólo esta fragmentación hará posible una defensa de los intereses particulares de cada estado. Pensar que un órgano supranacional puede garantizar la paz mundial es algo quimérico e innecesario. Nuestro proyecto económico es belicista y católico, es decir, universal puesto que sólo las guerras, civiles o santas, han fomentando la industria y el comercio internacionales.

¿Qué papel juega en todo esto el rey de la globalización, Estados Unidos?

Los Estados Unidos de Norte América son una gran nación que sólo representa la punta del ice-berg en el mapa mundi político. Ni mucho menos es la potencia que se cree. Es un país profundamente pobre. La renta media por habitante no llega a los 50 céntimos de dollar, y su modelo industrial está basado últimamente en las llamadas neotecnologías, alejándose cada vez más de las industrias petroleras y carboníferas. El país que en la sombra lidera el orden mundial es San Marino. Esta micronación maneja los hilos políticos de los Estados Unidos de Norte América. Todos los presidentes norte-americanos han nacido en San Marino, y los mayores yacimientos de petróleo de Europa están en San Marino. Las intervenciones en Irak, como usted dice, son maniobras de distracción.

Llevamos años sufriendo el discurso del terror para estar atemorizados; ¿estamos viviendo otro episodio de este discurso con esto de la crisis?

No. Es el mismo. El temor ha sido siempre una herramienta eficaz para generar riqueza. El temor y la falta de expectativa evitan que la población se desconcentre de su importante contribución al trabajo y riqueza nacional. Esa idea del temor, de honda raíz cristiana, es la que debemos generalizar al resto de los ámbitos de nuestra sociedad. Sin terror ni temor, no hay orden social posible.

En cualquier caso, esto de la crisis le vendrá bien a más de uno, ¿no? ¿Hay empresarios que están aprovechando la crisis para echar a más gente de la que deberían?

Usted hace insinuaciones bastante evidentes. No es que los empresarios aprovechen la crisis. Es que la provocan como mecanismo necesario de desahogo económico. Una vez que el sistema ha generado un nivel de beneficios imposible de absorber por las clases capitalistas, éstas deben estabilizar el sistema haciéndolo decrecer. Se trata de un empacho de riquezas que hay que digerir antes de proseguir. Para ello, como usted entenderá, es preciso deshacerse de la masa asalariada. Pero esto no supone ningún inconveniente, pues más adelante será recuperada según convenga al interés del comerciante.

Parece que mucha gente empieza a frotarse las manos pensando en el fin del capitalismo; ¿qué hay de real en esta presumible muerte?

Nada. El capitalismo es el régimen económico natural de los países comunistas. Los países mundiales son cada día, por suerte, más capitalistas, porque han comprendido que es el único camino posible hacia el bienestar de la minoría, es decir, hacia el comunismo. El bienestar mayoritario conduciría a un inmoral estado hedonista que acabaría con el sistema. Comunismo, capitalismo, anarquísmo y masonería son expresiones que definen un mismo estado social: aquél en el que lo particular, en un orden jerárquico y ordenado, se impone naturalmente a lo comunal. Así pues, nadie se frota las manos por nada. Usted es excesivamente impertinente.

Hace unas semanas leía en un periódico una crítica que decía que éste es un capitalismo cobarde, porque en vez de aceptar siempre el libre mercado, cuando las cosas le van mal acude a los gobiernos…

Efectivamente. Las empresas y los bancos no son tontos, y las reglas del juego han girado en torno a la privatización de los beneficios y la socialización de las pérdidas. Ya le decía antes que nuestro modelo de economía rancia está basado en el Principio de conveniencia, esto es, la adhesión en cada momento a lo que más convenga. Que es el mercado el que más nos da, pues allí que vamos. Que el mercado no nos nada, pues vamos al Estado. Como le digo, es un mecanismo del capital-comunismo ya descrito por sociólogos y economistas clásicos como Adam Smith, Keynes y Petrarca.

Estados Unidos siempre ha intentado justificar sus intervenciones bélicas con argumentos no creídos por todos. uno mira ahora a Irak, y, ¿qué ve?

No sé por qué son tan increíbles esos argumentos. El problema lo tendrá quien no los crea, no los Estados Unidos de Norte América. En todo caso la clave está en San Marino.

Todos los imperios acaban cayendo; ¿Caerá Estados Unidos?

Los Estados Unidos de Norte América no son un Imperio, al menos no en un sentido kantiano. España sí lo es en la actualidad. Todas las naciones lo reconocen hoy en día, y no hay ni una sola que no tema nuestra bandera o las velas de nuestros navíos. España podrá estar más o menos presente en la escena mundial, pero su imperio es inmaterial y su hegemonía nacionalcatólica es universal e inmarcesible.

Volviendo a Occidente, casi nadie confía en que los países musulmanes puedan ser democracias. ¿Vemos las cosas con poca perspectiva? porque esto se podía haber dicho también de algunos países occidentales hace unos años..

Los países musulmanes pronto se aglutinarán alrededor del resurgenente Imperio Otomano. En todo caso las democracias no son útiles. Nuestro futuro está en las hegemonías absolutistas. Estos modernos estados democráticos en los que gobiernan, como en España, monarquías ligeras y borbónicas no pueden traer nada bueno. Debemos volver al absolutismo habsbúrgico. Y es esta vuelta la que ya se prepara en Europa con la ayuda de la Santa Sede tal como puede leerse en una reciente noticia.

Y en España, ¿estamos realmente comprometidos en contra del terrorismo? Luchamos contra ETA pero miramos para otro lado con el Kurdistán, por ejemplo…

No sé de qué me habla.

Usted dijo: “La globalización avanza hacia un caos que escapa a todo control”. ¿No es un poco alarmista todo esto?

No. Lo dije con alivio.

¿Cuál es el papel internacional de Ciudad Real?

Ciudad Real es una ciudad eminentemente rancia y por tanto idónea para ostentar un papel relevante en la geopolítica internacional.  En los últimos años viene realizando importantes iniciativas internacionales de todo tipo, como el hermanamiento entre Ciudad Real y Rumanía, para fomentar el advenimiento del Imperio otomano; el ya clásico Festival Internacional de Folklore; o el Primer Campeonato Internacional de Pesca del Vicario que finalmente no se pudo celebrar por el estado cenagoso de sus aguas, pero que ya tiene anunciada una segunda Primera Edición. Si a ello se une el dinamismo de su Aeródromo Internacional y la Concentración Internacional VW Escarabajo Ciudad Real, tenemos que Ciudad Real está llamada a convertirse en un claro referente del viejo y rancio orden mundial.


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