Isabel “La Católica”, la Reina Sostenible

enero 31, 2010 | 1 comentario

Con gran acierto el Concejal de Sostenibilidad del Consistorio va a inaugurar este lunes 1 de Febrero el Seminario “Ciudad Real y la Reina Isabel La Católica” que tendrá lugar en el Antiguo Casino Imperial. En perfecta sintonía con la misión de esta Concejalía, el Seminario ha de contribuir poderosamente a mantener y sostener los valores ultrarrancios y carpetovetónicos de nuestra invicta e imperial nación, hoy malograda merced a la incauta dirección del Gobierno de las izquierdas.

Es en estas épocas, cuando el crédito patrio se zarandea bajo una hola de nociva desconfianza y obscura fe en las posibilidades que tiene y siempre ha tenido nuestra raza hispanocatólica. Quién mejor, entonces, que la egregia y magna figura de esa mujer que fue la madre de la patria, la Reina Isabel I, bajo cuyo rigor femenino floreció el fruto de la mayor gloria que ha conocido nuestro país, y bajo cuyas sabias estrategias y esforzados sacrificios pasó nuestro solar triste y yermo a convertirse en el Imperio que todos temían.

Algunas autoridades visitan las ígneas calderas de las que ha salido tan fabulosa escultura

Como el Gabinete Municipal de Propaganda nos recuerda: “La majestuosa escultura, se instalará en breves fechas en la rotonda de la Avda. de los Reyes Católicos como homenaje a la Reina Isabel I por establecer en Ciudad Real la Sede de la Real Chancillería en 1496, además de otros favores que  concedió a la ciudad durante su reinado.

Es lástima que aquel regalo regio lo torciera la idiosincrasia local, pues aquella grandiosa institución chancillera sólo permanecería en nuestra ciudad apenas unos años, para ser trasladada rápidamente a Granada.

Discretamente el Gabinete de Propaganda alude a ciertos otros favores que lejos de ser marginales para nuestra ciudad fueron mucho más relevantes para su Historia y para la construcción de su espíritu rancio. A tal categoría de favores corresponden los derivados de la creación por el Regio matrimonio católico de la Santa Inquisición, y en concreto el establecimiento en nuestra amada Ciudad Real de uno de sus primeros tribunales, en abril de 1483.

La Inquisición española o Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue una institución fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia católica en sus reinos, que tiene precedentes en instituciones similares existentes en Europa desde el siglo XIII . La Inquisición española estaba bajo el control directo de la monarquía. No se abolió definitivamente hasta 1834, durante el reinado de Isabel II.

En este sentido, a través de tan novedoso y experimental Tribunal del Santo Oficio local,  se eliminó por decenas a todos esos ciudadrealeños de alguna manera desviados del ultrarrancio pensamiento premoderno que habría de inspirar hasta hoy nuestros corazones. Tal como nos recuerdan nuestros historiadores: “la actuación inquisitorial en Ciudad Real estuvo polarizada en la represión de la comunidad conversa judaizante. Ello tuvo importantes secuelas en la vida social y económica de la ciudad, toda vez -los procesos insisten invariablemente en ello- que dicha comunidad era la más dinámica, especialmente en actividades comerciales y financieras“. En estas prácticas, patrocinadas por nuestra homenajeada Reina Católica, se observa el germen de la vida estancada, estática y rancia que hasta hoy nos llega desde los rincones de la Historia patria. Gracias a ella todo lo dinámico, heterodoxo y ajeno a lo genuinamente hispano fue, para mayor gloria nuestra, erradicado de nuestras calles y barrios. Ciudad Real es hoy lo que es gracias a esta gran monarca.

En sintonía con el éxito de estas prácticas, también ha gozado de fortuna y raigambre en nuestra ciudad y región esa otra generosa virtud isabelina de dispensar favores. Y así, todas nuestras administraciones hacen digna gala de ella, otorgándolos a diestro y siniestro a quien más y mejor convenga en cada caso. Esta práctica representa un sentido homenaje a la arcana y graciosa tradición monárquica. Lejos de poder ser considerados como arbitrariedades públicas o administrativas, estos contemporáneos tratos  de favor y amiguismo deben considerarse actos magnánimos, que tienden a recuperar lo que de más digno tiene la condición española. En el favor prestado por nuestros políticos hay más de fiel lealtad a la tradición, al Rey y a Dios, que de espúreo interés por beneficiar y autobeneficiar a nadie.  Ya nadie duda que el clientelismo  local y regional debiera ser hoy práctica protegida por nuestra legislación, y motivo para reconocer en ella la delicada evolución de las regalías isabelinas con las que una vez aderezó a nuestra muy noble y leal ciudad.

Es pues oportuno celebrar a la Reina que dotó a nuestra ciudad de una institución que fracasó rápidamente en ella, y que eliminó a un número importante de ciudadrealeños díscolos y heréticos, dando así oportunidad y abono a los ciudarealeños buenos y ortodoxos que hoy conocemos. Así pues, no podía dilatarse más este merecido homenaje por parte de nuestro Consistorio hacia una figura histórica de la que él mismo toma ejemplo en su acción cotidiana, garantizando así la sostenibilidad de una ciudad que debe estar vertebrada por la más rancia e inmóvil ortodoxia, en aras a la perpetuación de un sistema agradable que mantenga nuestra ciudad en un medievo permanente. No menos que esta estatua merecía nuestra Reina Católica. Y escasa se nos hace sólo una. Vaya por ahora nuestra entusiasta felicitación por esta feliz idea. Favor por favor.

¡¡ENHORABUENA A TODOS!!


Comments

1 carta al director hasta ahora

  1. Don Ernesto de Llaguno y Amirola on enero 31, 2010 3:57

    Valga el ejemplo del homenaje a la Gran Isabel La Católica para callar las bocas de aquellos materialistas que con frecuencia acusan a nuestros gobernantes locales de actuar unicamente en beneficio del enriquecimiento y el beneficio. Este homenaje a la Santa Inquisición, que en su labor represiva tanta miseria económica y humana trajo a nuestra localidad, es una demostración del desinteres material y el alto idealismo de nuestros Próceres municipales. Por no decir que en su cruzada antijudaizante Doña Isabel fue ejemplo e inspiración todavía presente en el espíritu de avanzadas naciones septentrionales y del imperio austro-húngaro. Sin duda es esta la senda a seguir, y que espero que inaugure una nueva política hacia cuestiones de importancia históricas tales como la necesaria repatración a suelo manchego de los huesos de Hernán Pérez de Pulgar, asunto flagrante que no dejo de llamar a la atención de este ilustre diario. ¡Enhorabuena a todos!

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