El presidente diputado, sufre.

mayo 3, 2009 | Deje usted un comentario

Nos acaba de llegar, a través de teletipo, un poema que quiere solidarizarse con el presidente provincial quien, como es sabido, ha hecho público su abatimiento personal a consecuenicia de un asunto que lo justifica. Se trata de las mañas que se ha gastado el Consistorio capitalino haciendo coincidir la Feria de las Tapas con la Feria del Vino.

El poema recibido es del insigne poeta local Ignacio Zaldívar quien promete que todo él es de su propiedad intelectual, aunque a nosotros nos suena a cosa de plagio y reelaboación. Ya sabemos cómo se las gasta el Parnaso local.

 

 

Nemesio está triste…

Nemesio está triste…, ¿qué tendrá Nemesio?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
Nemesio está pálido en su silla de oro.
Está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso de vino se desmaya una flor.

Fenavín puebla el triunfo de los pavos reales.
Romero, la dueña, dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
Nemesio no ríe, Nemesio no siente;
Nemesio persigue por el cielo manchego
la chicarra vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el Romero y la Rosa de aromas fragantes
o en el que es soberano de los saldos faltantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, el pobre Nemesio, de la boca de Rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
de alas ligeras y en aeroplano volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los cardos con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte:
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de occidente las dalias y la Rosa del Sur.

¡Pobrecito Nemesio de los ojos marrones!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio provincial;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quien fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(Nemesio está triste, Nemesio está pálido.)
¡Oh visión adorada de oro, Rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde el PP no existe
(Nemesio está pálido, Nemesio está triste),
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-Calla, calla, Nemesio -dice la peste porcina-;
que en caballo con alas, hacia aquí se encamina,
la gentil ganadora de esta obra de arte,

con vino o cerveza Rosa ansía amarte,
por eso organiza a un tiempo el feliz Tapearte.

Por Ignacio Zaldívar de la Academia Local de Poesía

No podemos nada más que sentir como propios los dolores presidenciales, y participarle nuestra disposición para recoger cualquier manifiesto en el que quiera vindicar lo que desee. La misma oferta hacemos al Consistorio local, pues si algo caracteriza a este boletín es que se casa con quien más convenga.

Ahora bien, merece comentario aparte el que ambas instituciones se afanen en fomentar el consumo de cerveza y de vino, cuando no ha hay bebida más saludable que el sifón pues su condición espumosa es causa de saludables e higiénicos efectos, como ya hemos indicado en este medio. Por esta razón, animamos a nuestros gobernantes a  que creen de consuno la  Feria del Sifón, o bien que añadan este complemento hidrogaseoso a sus respectivas ferias para fomentar también esta honrosa industria que auna dos elementos clásicos de la cosmogonía griega: agua y aire.

Por lo demás, animamos a nuestro afligido presidente provincial a que contemple desde la atalaya de la distancia, y con la perspectiva que todo análisis riguroso exige, el circo en que unos y otros han convertido la política local, provincial y regional. Ahora se queja el Sr.  Presidente, cuando le pica la mosca, y es en su lagar donde le pisan la cosecha. Porque el espectáculo de hablar todos sin escucharse ninguno es el guión habitual en nuestra tierra. Quien esté libre de pecado arroje la primera piedra. Pues parecen nuestras Administraciones, canales televisivos, afanados en programar y contraprogramar, para llamar la atención de los sufridos televidentes, con sus programas ridículos. Sólo cabe recordar  aquí que el único que puede sentir dolor, sufrimiento e impotente sorpresa es el propio ciudadano, que asiste a un grotesco ring de figurones, propio de un Teatro de fantoches, en el que cada cual, en supuesto fomento del interés general, barre para lo suyo.

Animamos igualmente a nuestros gobernantes a que, así como emplean generosos recursos en organizar ferias sobre bebidas alcoholicas, detrás de cuya producción se hallan sin duda meritorias industrias, emplearan el mismo esfuerzo en organizar otras ferias más cultivadas. Tenemos el reciente ejemplo de la Feria del libro, cuya exigua muestra ha sido justificada por  mor de la crisis, y sin embargo, es la crisis la que justifica que se apoye a determinados sectores para que ésta no se apodere de ellos. Léase así el apoyo que a los bares ofrece la Feria de la tapa, Tapearte; y a los viniproductores la Feria del vino, Fenavín.

Señores gobernantes, hablen antes, durante y después de hacer sus programas. Dialoguen en todo momento. Es lo que le deben a los ciudadanos que les han puesto donde están, y dejen sus misérrimos flatos y dolores mediáticos para sus reboticas. Y sobre todo, no olviden tomar Anís Hervás e Hipofosfitos salud, puntuales y generosos patrocinadores de Mundo rancio.

 


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