Editorial

El hombre rancio no se conforma con los confetis de la prensa liberal. La condición rancia sólo puede conservarse haciendo de la existencia una intrahistoria doméstica y discreta. Para el hombre rancio, insatisfecho con las fruslerías modernienses, ha nacido esta gaceta con la que podrá mantenerse al día de todo aquello que resulta de interés y mérito. Todo lo demás es mero reclamo insustancial. En estas líneas se trata aquello que da transcendencia a la vida sencilla y auténtcia.