Un siderito revoluciona las artes chacineras de nuestras comarcas.

abril 2, 2013 | Deje usted un comentario

Estimados lectores, tenemos el placer y gusto de ofrecerles la primera crónica periodísta elaborada por Don Zósimo Záncara, nuevo redactor colaborador de MUNDO RANCIO, con cuya locuacidad nuestra Gaceta gana en lozanía e interés. ¡¡Enhorabuena a todos!!

En unos días atrás, la sociedad ciudarrealita, la manchega, la española y los ciudadanos del orbe todo han sido sobrecogidos con una noticia de notabilísimo interés: una familia de la mancheguérrima localidad de Retuerta del Bullaque descubre que lo que llevaba treinta años usando para prensar jamones no es sino un fragmento de materia ultraterráquea procedente de planetas ignotos allende la estratosfera.

Tras el reconocimiento público del siderito, muchos lugareños salen al campo para buscar otros cuerpos siderales prontos a impactar en sus fanegas de tierra.

Tal y como lo refieren los protagonistas mismos, los Asensio López, encontraron el exopedrusco en un paraje rural circunvecino mientras se encontraban realizando las consuetudinarias labores de pastoreo inherentes a su condición.  Ya fuere el brillo mortecino o la vibración preternatural y ominosa que manaban del canto sideral, algo llamó la atención del testa de familia, el cual, con la habilidad propia de los simpáticos habitantes del agro, calculó “a ojímetro” el peso del mismo: “este piedro pesará unas ocho o nueve arrobas, pizca maomeno”, estimó. Pensando que se trataba de un resto de ferralla bélica de batallas pretéritas y convencido de las bondades del hallazgo, impelió a su prole a cargar con el monolito y volvieron al hogar ufanos y jubilosos. Empero, la sospecha del origen superforáneo del protohistórico rocamen ya rondaba en el fuero intestino de la familia adoptiva, la cual empezó a referirse al mismo con el cariñoso apelativo de “el meteorito”, y pronto el afable pedrusco se granjeó la simpatía de lugareños y forasteros. Y allí, en la excelsa villa de Retuerta del Bullaque, es donde ha permanecido nuestro pétreo a la par que metálico protagonista durante los últimos treinta años desde su feliz encuentro, prestando animoso y siempre solícito un inmejorable servicio en la elaboración de un producto de tan hispana raigambre como es el jamón serrano.

En efecto, dado su monumental peso, rayano en los cien kilogramos de vellón, y su condición de “tocho” o “mamotreto”, nuestro sin par guijarro ha sido un excelente y eficaz participante de las labores de prensa necesarias en la confección de tan deleitoso manjar. Y así ha sido hasta que sus simpáticos poseedores, alertados por noticias de apariciones de otros astrolitos, dispusieron ponerlo en manos de la ciencia para establecer su origen, edad y composición, por si pudiérase tratar de uno de éstos. Tras las pertinentes exploraciones, tomas de muestras y oraciones a San Procopio, los sabios determinaron que el pedruloide se compone, entre otros, de minerales tan simpáticos y singulares como la troilita (sulfuro de hierro en nódulos) o la Schreibersita (fosfuro de níquel y hierro), y que además su tiempo de permanencia en la tierra se remonta a la paleohistoria, siendo morador de nuestras manchegas comarcas desde tiempos primigenios y conviviendo con criaturas atávicas de épocas pretéritas.

El estatus de particularidad del exopedrusco lo hace un objeto de pingüe valía pecuniaria, habida cuenta  del actual mercado del astrolito, lo que ha animado a las gentes de Retuerta del Bullaque a echarse al rural en busca de piezas similares. Dados los beneficios del paseo bucólico y ya que esta actividad geoaventurera es muy propicia de acometerse en familia, conminamos desde la redacción de Mundo Rancio a todo aquel ciudarrealita que quisiérade lanzarse a la búsqueda a visitar cualquier domingo de éstos la ilustre localidad de Retuerta del Bullaque, donde será sin duda agasajado con la hospitalidad y bonhomía de sus nativos, pudiendo además admirar un réplica exacta del cósmico guijarroide expuesta para deleite de curiosos en la simpática cantina regentada por la familia Asensio López, “Las Terrazas”, ya que el original se encuentra a buen recaudo en custodia de las autoridades, para la propia seguridad y tranquilidad del rocoso ente.

Por otro lado, y según fuentes fidedignas cercanas a ésta su gaceta, la gobernadora de los Terruños Manchegos Unidos, su Ilustrísima Doña María de los Dolores y del Cospedal, anda sopesando la posibilidad de ensalzar al arcano peñasco a cotas de excelencia supinas dada su edad provecta (la del peñasco) que remite a tiempos ancestrales e ignotos, inspiración primera y última de nuestra audaz regidora, y se encuentra barajando varias opciones: desde concederle las llaves de la villa de Albacete (el Manhattan de La Mancha), erigir un monumento honorífico en alguna de las rotondas de la periferia de Toledo, nombrarle asesor de las Industrias Sanitarias Carpio o solicitar su beatificación (la del peñasco) ante el mismísimo neopontífice, Don Paco, pudiendo así, peineta en ristre, encomendar a la mística roca la solución de cuantos contratiempos pudieren acontecer en el vasto y basto latifundio castellanomanchego.

En la Diputación Provincial se ha constituido una Comisión de Sabios para estudiar el caso del siderito errante y conocer los efectos que pudiera tener para el empleo y la industria ciudadrealieta. En la foto, las fuerzas vivas y amojamadas de la provincia evidencian la gravedad del asunto.


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