Abr
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Es una suerte para nuestra ciudad que los representantes políticos se interesen por la promoción artística de nuestras tradiciones más arraigadas.
Sin el apoyo y estímulo administrativo, qué sería de nuestras costumbres y flolklore, manifestaciones hoy desvalidas en un siglo técnico y velozo. Alabemos a nuestros representantes por este gesto ecomiable. Sólo ellos podían detectar que la salud de los pueblos no sólo precisa alimento, sino muy principalmente arte y cultura.


